Pido la palabra

Para nadie es un misterio que el coronavirus que tiene paralizado al mundo entero tiene una increíble capacidad de transmisión. La rapidez con que aumentan los casos y los fallecidos tan solo unos días después de detectarse el primer contagio en un lugar como la Cárcel de Villavicencio que ya supera hoy los 900 casos, es suficiente para inquietar a cualquiera. Pero tampoco es un secreto para nadie que una solución definitiva no llegará pronto, y por lo tanto el virus estará entre nosotros un largo tiempo. De ahí que en países como Italia, España o Estados Unidos, donde los muertos se cuentan por decenas de miles, sus gobiernos hayan tenido que flexibilizar las medidas de confinamiento, para poder apaciguar el impacto desfavorable de estas sobre la población.

En otras palabras, aquellos países que experimentaron lo peor de la pandemia han resuelto llevar a sus habitantes a una nueva etapa: la responsabilidad individual.

Según cifras del instituto nacional de salud en Colombia superamos los 13000 contagios detectados y los 500 muertos como consecuencia de la enfermedad que provoca el virus. De los más de 1100 municipios que tiene Colombia, 288 tienen casos confirmados, y 15, tan solo 15 de estos 288 concentran 11 mil de los 13 mil casos que tiene el país. Es decir, en Colombia hay una gran concentración territorial de los casos que provoca que sean más de 800 los municipios donde el nuevo coronavirus no haya sido reportado oficialmente.

Por esa razón para expedir el nuevo decreto que prorrogó la cuarentena y que rige desde el pasado lunes, el gobierno nacional tuvo en cuenta esas grandes extensiones del territorio nacional que no tenían casos, que estaban muy afectadas económicamente y a las cuales se les podría dar la posibilidad de levantar el aislamiento, aunque manteniendo las restricciones para los adultos mayores y completamente cerrados los gimnasios, piscinas, colegios, universidades y cualquier tipo de evento masivo. Así pues, en esta semana 150 municipios elevaron la solicitud ante el ministerio del Interior y hasta ahora 90 de ellos fueron autorizados y en los próximos días inician una nueva etapa que como en Europa y Norteamerica lejos de significar el final de los problemas, implica el inicio de mayores responsabilidades.

El Patía puede ser uno de esos municipios en cuestión de días, por eso, preguntémonos hoy, ¿estamos preparados? ¿Las autoridades lograron siquiera en las 10 semanas que tuvieron plantear una estrategia comunitaria a tres, seis u ocho meses? ¿Hoy para las autoridades la cultura ciudadana es un eje fundamental de sus acciones? ¿Sus palabras van más allá de quejarse de que «la gente no entiende» o “la gente es irresponsable”? ¿Sus acciones van más allá de exigir un tapabocas y lavar calles al principio y ahora que están próximos a levantar el aislamiento? ¿Hay un plan?

Qué bueno habría sido contar con un comité de la pandemia en el municipio (como lo propuse tempranamente hace mes y medio, y lo propusieron desde distintos sectores a lo largo de estas semanas) para que esa articulación con el comercio y la comunidad permitiera que el retorno a la entre comillas «normalidad» que ahora tenemos tan cerca no se sintiese como un salto al vacío.

Aun no es tarde para que lideren una estrategia intersectorial y entiendan que esta situación lo cambió todo, que las campañas políticas terminaron, que es hora de liderar con responsabilidad y conocimiento, con autocrítica, con menos excusas, escuchando más, asesorándose mejor, sin revanchismos, gobernando con serenidad, sin improvisación, sin populismo y con ánimo colaborativo entre las instituciones. La responsabilidad que se avecina es grande y nos compromete a todos.

Hagan el esfuerzo de entender el momento histórico y asuman el liderazgo excepcional que hemos necesitado y necesitaremos en estos tiempos excepcionales.

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