Por: Holman Darley BolaƱos Lame
Abogado
Especialista en Derecho Procesal Penal
Especialista en Desarrollo Integral de la Infancia y la Adolescencia
Para comenzar y abordar con objetividad un problema social de tanta importancia como es el castigo fĆsico a los niƱos y niƱas, como manifestación de la niƱez maltratada, contrariamente frente a la gran limitante y es la escasa e inadecuada información oficial que existe al respecto, en vista de los innumerables esfuerzos que desde hace unos 11 aƱos ha desarrollado el Estado Colombiano, para contar con un marco jurĆdico e institucional que incorpore a la niƱez y a la juventud como ejes alrededor de los cuales se debe centrar gran parte de la polĆtica social.
Es de resaltar que, de acuerdo a la normatividad vigente, se entiende por niƱo o niƱa las personas entre los 0 y los 12 aƱos, y por adolescente las personas entre los 12 y los 18 aƱos de edad.
En el aƱo de 1968 se creó el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar āICBFā para la defensa y la protección de los derechos humanos de la infancia y la juventud, y mĆ”s tarde en el aƱo 1994 se expidió la Ley 115 (Ley General de Educación), en el 2006 se expidió el Código de la Infancia y la Adolescencia, en el aƱo 2013 el Estatuto de CiudadanĆa Juvenil (Ley 1885 de 2018), siguiendo con la Ley 1620 de 2013 (Ley de Convivencia Escolar), con el paso del tiempo se expide la Ley 1804 de 2016 (Ley de Primera Infancia), Ley 2126 de 2021 (Ley Comisarias de Familia), Ley 2328 de 2023 (PolĆtica de Estado Desarrollo Integral de la Infancia y Adolescencia), Ley 2294 de 2023 (Plan Nacional de Desarrollo āColombia Potencia Mundial de la Vidaā, Ā de modo similar la consagración de los derechos de los niƱos contenidos en el artĆculo 44 en nuestra nueva Carta PolĆtica, Ā la creación de la ProcuradurĆa Delegada para la Familia y los Acuerdos que a nivel internacional a suscrito por el Estado Colombiano Ā desde el aƱo de 1989, como son la Convención sobre los Derechos del NiƱo y la Declaración Mundial sobre la supervivencia la protección y el desarrollo del niƱo, que dieron lugar alĀ Plan de AcciónĀ a favor de la Infancia.

En consecuencia, este importante escenario Institucional y JurĆdico, inversamente no se sabe cuĆ”l es la verdadera dimensión de esta problemĆ”tica. Queriendo conocer estadĆsticas que me permitieran conocer cuĆ”l es el nĆŗmero de casos de niƱos maltratados en el Cauca, cual es el tipo de maltrato relevante, el origen y caracterĆsticas del mismo, encontrĆ”ndome con gran sorpresa que tan solo existe una información fragmentada, esto sin contar las estadĆsticas anónimas que nos lleva a suponer que el maltrato fĆsico y psicológico tanto dentro como fuera de la familia, quizĆ” se constituyen en la mayor amenaza para el desarrollo de nuestros niƱos y niƱas.
Del mismo modo, podrĆamos suponer empĆricamente, que el maltrato de niƱas y niƱos es un hecho que tiene ocurrencia en el diario vivir de nuestra sociedad y que este problema no estĆ” asociado necesariamente a condiciones de pobreza, sino que trasciende los diferentes niveles sociales. Por ende, en uno y otro estrato social los niƱos y niƱas estĆ”n expuestos a permanentes condiciones de riesgo. En efecto, independientemente del estrato social al que pertenezcan, pueden ser niƱos no deseados, niƱos y niƱas con limitaciones fĆsicas, o NNA que no llenan las expectativas de Padres, niƱos y niƱas que por diversas circunstancias tuvieron la desgracia de ser, mĆ”s que hijos, victimas indefensas de las frustraciones y amarguras de Padres que cuando niƱos quizĆ” fueron igualmente maltratados.
Llegado a este punto las Instituciones PĆŗblicas y Privadas que tienen a su cargo la misión de velar por la protección de nuestra niƱez, deben avanzar en el anĆ”lisis sistemĆ”tico de esta problemĆ”tica, puesto que en esta medida se puede desarrollar modelos efectivos de prevención y de terapia, adaptados a las verdaderas caracterĆsticas de cada región, es de no olvidar que en el proceso de crianza y socialización de los niƱos, niƱas y adolescentes involucran asuntos de orden sociocultural especĆficos. Al mismo tiempo es importante entender que la rĆ©plica de programas Ć©xitos en paĆses industrializados o en determinados grupos sociales no son igualmente exitosos en paĆses en vĆa de desarrollo como nuestro PaĆs.
Al iniciar su periodo constitución y legal años 2024-2027, las nuevas autoridades locales y regionales, a resaltar Gobernador, Alcalde, Diputados, Concejales y Ediles, se espera que estos incluyan en los respectivos Planes de Desarrollo Territorial, las temÔticas, programas, proyectos, compromisos, presupuesto  y metas que beneficien a los sectores vulnerables de la Primera Infancia, la Infancia y la Adolescencia, donde las Administraciones Territoriales, garanticen la protección, el desarrollo integral de la Infancia y la Juventud en los Planes de Desarrollo en el próximo cuatrenio.
De modo similar para muchos niños y niñas la vida escolar fÔcilmente se convierte en otro mundo en el que se les impide retar su imaginación y creatividad, exigiéndoles, al igual que en muchos hogares, una supuesta docilidad que generalmente encubre grandes frustraciones y angustias, que a la primera oportunidad se traduce en relaciones interpersonales altamente agresivas o conflictivas.
ĀæQuĆ© hacer entonces para disminuir este cĆrculo vicioso que se constituye en un lastre para nuestra sociedad? Creo que lo primero que debemos hacer es tomar conciencia que somos los adultos los responsables del comportamiento de los niƱos, niƱas y adolescentes. Ellos, nuestros niƱos, como todo ser humano por inexperiencia tienen mĆŗltiples posibilidades de equivocarse, pero tambiĆ©n de reparar sus errores, y no es precisamente atreves del maltrato que le brindamos la oportunidad de reparar, aprender y crecer, para que sean en el futuro no solamente adultos felices sino padres comprensivos, y amorosos, pero sobre todo conscientes de su tarea de educadores de generaciones venideras.
En resumen, se hace necesario unir esfuerzos para promover en todas las esferas de la Institucionalidad y la sociedad, el afecto, el amor, la solidaridad, la autoestima, el respeto y la tolerancia, convirtiendo cada momento de nuestra vida familiar y social en una oportunidad de afianzar estos valores.
No se trata de que los niƱos, niƱas y adolescentes no vean la violencia; lo que no se puede permitir es que siga ejerciendo sobre ellos.
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