Por: Ćscar Rodrigo Campo Hurtado
Representante a la CƔmara por el departamento del Cauca
EscuchĆ© la entrevista que Julio SĆ”nchez y el equipo de la W le hicieron a GermĆ”n Alberto Bahamón, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, un joven ejecutivo que carga sobre sus hombros la responsabilidad del futuro de la caficultura Colombiana, con una circunstancia, no ser Ć©l quien recoge las simpatĆas del Presidente de la RepĆŗblica, ya que una vez fue elegido Bahamón, con la participación de los mismos delegados del gobierno nacional, el mandatario mostró su inconformidad como ya nos tiene acostumbrados, con sus feroces trinos, y con una inmediatez, artĆfice de incertidumbre y desasosiego, sentimiento que ha ido acrecentando con el pasar de los meses.
Y es que a raĆz de que el Congreso Cafetero eligiera de manera unĆ”nime a un gerente distinto al ungido por el presidente, se ha desatado un ataque revanchista y frontal contra esa institución, como se evidenció en el discurso de la lĆ”nguida asamblea cafetera, convocada a espaldas de la Federación la semana anterior en BogotĆ”. Pero por inconforme que estĆ© el mandatario, no podrĆ” esta vez, hacer una aparatosa intervención como la que sufrió Sanitas por parte de la Superintendencia de Salud, dada la condición de una gran base popular democratizada que tiene la Federación de Cafeteros, pero sĆ, presionĆ”ndola a travĆ©s de posibles cambios en el Fondo Nacional del CafĆ©, creado desde 1940, hace mĆ”s de ochenta aƱos.
Y nuevamente se equivoca el gobierno, queriendoĀ instrumentalizar con fines polĆticos a las mĆ”s de 540 mil familias cafeteras, que si bien pudieran tener algunos reparos a la estructura burocrĆ”tica de la Federación, utilizadas como es costumbre por el presidente Petro para pretender capitalizar una supuesta indignación colectiva, por el contrario, la realidad nos lleva a todos a entender que la Federación no nació ayer, que su historia tiene que ver con la construcción de paĆs, de sociedad, de carreteras y de colegios, de la implementación de las redes elĆ©ctricas y de acueductos rurales, siendo ademĆ”s, el principal soporte de la economĆa campesina nacional.
Colombia ha tenido identidad a travĆ©s de la Federación, no solo con la representación del campesino cafetero encarnado por Juan Valdez y su mula de carga Conchita, que nos han hecho ver con simpatĆa en el mundo; tambiĆ©n fue con la flota mercante gran colombiana o con Luchito Herrera y nuestros escarabajos, que ondearon la tricolor desde las mayores elevaciones del mundo, como los Pirineos o los Alpes Suizos, pero ante todo, con la marca registrada del CafĆ© de Colombia, lavando la cara de la nación, cuando Pablo Escobar y los carteles de la droga ya nos habĆan hecho el peor daƱo de todos, ganarnos el estigma internacional de una sociedad sometida a la ilegalidad.
Damos fe en el Cauca de los arraigos profundos del cafetero a la tierra, ni en los momentos mĆ”s crudos de la violencia, el caficultor se ha dejado desplazar por los grupos armados, ademĆ”s, ha sido la apuesta que hemos hecho en su momento desde la institucionalidad, para darle un pulso a los cultivos de uso ilĆcito que hoy estĆ”n desbordados, lo que nos ha llevado a tener en medio de tantas dificultades y problemas, un departamento aĆŗn viable, económica y socialmente. Hablamos de que ahora somos el cuarto productor de cafĆ© en el paĆs, con relaciones comerciales que apalancan la esperanza con trasnacionales como NestlĆ©, Illy CafĆ© o SupracafĆ© de EspaƱa, destacando, ademĆ”s, el gran papel que ha hecho la Cooperativa de Caficultores del Cauca.
La Federación seguirĆ” siendo el orgullo del campesino cafetero, teniendo que padecer fenómenos tan complejos que se viven en la actualidad, donde los violentos han obligado a carnetizar a las distintas comunidades, como permisos de trĆ”nsito bajo el actual control ilegal territorial que estos grupos ejercen en las Ā montaƱas del Cauca, sin que exista acción alguna del Gobierno Nacional para impedirlo, sin embargo, es su cĆ©dula cafetera la que los hace sentir partĆcipes de un Estado de derecho, con una institucionalidad que los respalda y que es la fiel muestra de que hay una familia que se sostiene en la legalidad, y que a travĆ©s de la sinergia del cafĆ© se aferran a no caer en las garras de las economĆas ilegales.
De los rimbombantes anuncios del gobierno para la sustitución de los cultivos ilĆcitos en el Cauca, especialmente recordamos el que se hizo despuĆ©s de un Consejo de Seguridad en PopayĆ”n, en el cual se ordenó la recuperación del Cañón del Micay a travĆ©s de sustituir la coca por el cafĆ©, arrebatĆ”ndole asĆ al narcotrĆ”fico su principal ruta al PacĆfico. De esto nos quedó en la realidad solo un modesto proyecto para menos de 300 familias en Argelia, como la gran solución de sustitución, lejos de quitarle algo a la ilegalidad. En este municipio mĆ”s del 90% de su economĆa depende de la comercialización de la hoja y de la pasta de coca.
A pesar de todo lo anterior, me acuerdo de las palabras que dijo Plinio Urbano, un viejo caficultor de TimbĆo, municipio cafetero cercano a PopayĆ”n, āSi pudimos con la violencia, las guerrillas, los godos y los liberales, si no nos ganó ni la roya, ni la broca, ni el mercado internacional, menos vamos a dejar que el populismo y la demagogia nos vayan a acabar con nuestra institucionalidadā.
Soy testigo de la incansable gestión de la Federación en el paĆs y en especial en mi departamento, hago parte de un proceso social y polĆtico que ayudó a darle vida al Parque Tecnológico y de Innovación para el CafĆ© āTECNICAFĆ ā, el Primer Parque CientĆfico, Tecnológico y de Innovación, que con recursos del Sistema General de RegalĆas, se inició a estructurar en el aƱo 2012 y que me correspondió ayudar a financiar desde la Gobernación del Cauca y posteriormente inaugurarlo como Gobernador en 2017. Igualmente, entre el 2014 y 2019 se desarrolló un proyecto que benefició a mĆ”s de treinta y ocho mil familias campesinas en producción sostenible, educación y valor agregado del cafĆ©. En su segunda fase, se continuó fortaleciendo la agricultura caucana, a travĆ©s de la puesta en marcha de diversos programas, como el mejoramiento de las vĆas en construcción de placas huellas y el programa Escuela y CafĆ©, una iniciativa tendiente a fortalecer el relevo generacional en el gremio cafetero del Cauca.
Doctor Bahamón, es usted un digno hijo de la caficultura huilense, formado y preparado para hacer una maravillosa gestión, Ā”usted no estĆ” solo!, su voz debiera recoger los sueƱos y esperanzas de todas las familias cafeteras, convóquelas, sin distinción de raza, credo o color polĆtico; ademĆ”s, cuenta con la solidaridad de todos los que creemos y sentimos con orgullo al paĆs cafetero, que hemos trabajado por Ć©l, y que por encima de todo, estarĆ” siempre el arraigo, el respeto y el apoyo a la institucionalidad cafetera, que espera del Gobierno Nacional mĆ”s que discursos polĆticos, fortalezca el Fondo de Estabilización para que se le pueda otorgar un buen subsidio a la compra de la carga de cafĆ©, producido con enormes sufrimientos de los cafeteros que en la actualidad no gozan de un buen precio que garantice siquiera los costos de producción.


