Por: Ćscar Rodrigo Campo Hurtado
Representante a la CƔmara por el Cauca
El 10 de mayo participĆ© como invitado a una sesión de la Comisión de Derechos Humanos del Senado de la RepĆŗblica, la cual se realizó en el recinto del Concejo Municipal de PopayĆ”n. AdemĆ”s de la Senadora Paloma Valencia, estuvo presente la mesa directiva de la comisión, presidida por el Senador Ariel Ćvila y con vicepresidencia de la tambiĆ©n senadora caucana, Aida QuilcuĆ©. Dentro de las distintas voces que se escucharon sobre la violación a los derechos humanos en el departamento del Cauca, debo confesar que en particular me impactó mucho el testimonio de dolor y angustia de una lĆder del Corregimiento de Ortega, municipio de CajibĆo (de la que omito su nombre), donde mostró su sensación de impotencia frente al asesinato del lĆder Ćlvaro Morales Flor a manos del Estado Mayor Central ā EMC-Ā el pasado 19 de marzo; Morales era el Presidente de la Junta de Acción Comunal del mismo corregimiento y a pesar de haber denunciado las amenazas que habĆan recibido, y que los mantenĆan en confinamiento permanente junto a sus vecinos, no pudieron evitar su asesinato, pero ademĆ”s, la vocera en su testimonio manifestó que la alerta continĆŗa, que siguen siendo acechados por el grupo armado y que se ha vuelto prĆ”cticamente imposible salir a la cabecera municipal porque temen tambiĆ©n ser atacados en el trayecto.
Hay dos hechos que quiero resaltar en este testimonio, el primero es como termina la intervención la lĆder: āā¦Yo soy hija de la guerra del 2.000, y aquĆ estoy parada y se lo digo, no queremos mĆ”s guerrilla, ni que la guerrilla mate a nuestros campesinos amarrados, ni que los torturen, porque eso es lo que hacen, cogerlos, amarrarlos, cogerlos sin un cortaúñas para defendernos, y nuestro corregimiento, sea con palos o con machetes, con lo que sea, nos vamos a defender, porque no pensamos cederles un terreno mĆ”s a la guerrilla, muchas graciasā, advirtiendo con claridad que la respuesta a la negligencia del Estado serĆ” la defensa asumida por la misma comunidad.
El segundo hecho, no menos preocupante, fue la reacción del auditorio que aprobó con fuertes aplausos el mensaje de la lĆder de Ortega. Cabe resaltar que este corregimiento tiene en su historia reciente la conformación de un grupo de autodefensa que se desmovilizó a comienzos del milenio, aquĆ hay una fuerte alerta de cansancio, de fatiga, de saturación de violencia mezclada con la incapacidad de resolutiva del Estado a algo que le obliga: Ā el control territorial y la garantĆa de vida para los moradores de estas montaƱas de CajibĆo.
El cansancio que vive el pueblo caucano se percibe en todas partes, y la reacción propia de la gente no se ha hecho esperar, muy mentado es el caso de la comunera Nasa que terminó siendo inmolada por parte del EMC ante la mirada impĆ”vida de su comunidad, cuando intentaba evitar el reclutamiento de un menor de edad en Tacueyó (ToribĆo). Este flagelo de reclutamiento de menores en todo el Cauca tiene desbordados los Ć”nimos de padres de familia y de los directivos del sistema educativo.
En la vereda El Cuartel del resguardo de Vitoncó, municipio de PĆ”ez, el mismo 19 de marzo que asesinaron al presidente de Ortega, CajibĆo, la guerrilla reclutó con falsas ofertas de empleo a dos menores de edad. Gracias a la reacción inmediata de la comunidad, que organizó con la guardia indĆgena una operación candado, lograron ser rescatados; y con seguridad, historias como estas se pueden encontrar a lo largo y ancho del departamento, donde la violencia no respeta los derechos de los niƱos y se han ensaƱado en reclutarlos forzosamente, pero tambiĆ©n, con padres y lĆderes comunitarios, dispuestos a actuar en solitario para rescatar a los menores de estos inescrupulosos grupos.
A pesar de que ha habido ataques terroristas a la fuerza pĆŗblica y a la infraestructura a lo largo de la vĆa Panamericana en el Cauca, no todo se le puede endilgar a estos grupos armados sobre la intermitencia en el servicio de la misma, los constantes taponamientos a la vĆa internacional tambiĆ©n son un lĆo mayĆŗsculo, por un lado son grupos de padres de familia y estudiantes de algunos Ā colegios pĆŗblicos, que han decidido erradamente, presionar al Ā Estado para que se les cubran las vacantes de profesores, en medio de un engorroso sistema de nombramientos, en el que tanto el Ministerio como la SecretarĆa de Educación, se han visto en calzas prietas para lograr darle agilidad a este hecho que exacerba la paciencia de todos; y por otro lado, organizaciones sociales, especialmente Ć©tnicas y algunas campesinas, que reclaman Ā incumplimientos de densos pliegos de peticiones suscritos en los Ćŗltimos aƱos bajo la presión de estos mismos bloqueos.
El Cansancio estĆ” a flor de piel, ya se ven grupos de ciudadanos que salen a increparse con los manifestantes; es que no son solo pĆ©rdidas económicas y dificultades en la movilidad del suroccidente del paĆs, se trata de la dignidad de millones de colombianos que se han visto prisioneros, tanto por los bloqueos sociales como por la falta de autoridad de un Estado que a travĆ©s de un ineficiente diĆ”logo social, no ha logrado resolver esta situación,Ā y que ademĆ”s, se ufana de no ejercer la fuerza legal para restablecer el derecho constitucional de las mayorĆas.
El Gobierno Nacional debe actuar con resultados, si no quiere que termine siendo la misma población civil la que siga reaccionando y empeorando la crisis. Lo que se viene haciendo lamentablemente no estĆ” funcionando, es absurdo que hayan detonado tres bombas en un mes en el municipio de Miranda, sin que la fuerza pĆŗblica lograra controlar lo que ya advertĆa el primer artefacto explosivo. La indignación no cabe mĆ”s en el pueblo caucano, Yhan Steban VillafaƱe de 12 aƱos de edad, fue una de las vĆctimas a la que los violentos le apagaron sus sueƱos junto a don Luis Ovidio RodrĆguez de 67 aƱos, ciudadanos que perdieron la vida con el atentado del pasado viernes (la tercera bomba en Miranda) y desde ese dĆa, se han presentado hostigamientos en la población de Piedra Sentada (PatĆa) y Ā el municipio de SuĆ”rez, terminando con la cruenta toma en Morales, donde fueron asesinados dos policĆas, un civil y una persona que se encontraba privada de la libertad. ĀæHabrĆ” que esperar una cuarta bomba en Miranda para que el ministro de defensa tome medidas excepcionales en el Cauca?
El presidente Gustavo Petro tiene que ser consciente de que la ācrispaciónā que hoy vive el pueblo Caucano y NariƱense, apunta al justo reclamo de soluciones a su Gobierno, que ademĆ”s, los gobernantes locales y departamentales, deben fortalecer mĆ”s sus vocerĆas Ā frente a la crisis que estamos viviendo, no caben temores frente a su gestión , -āsi reclamo con fuerza los derechos de los ciudadanos, de pronto no me financian los proyectosā,- Ā Ā”el palo no estĆ” para cucharas! la sensación es de ausencia de autoridad para hacer prevalecer el orden pĆŗblico, el mensaje de un Estado sin reacción Ā frente a los bloqueos sobre la vĆa es nefasto, auspicia indirectamente los nuevos bloqueos, como si la libre locomoción no fuera un derecho fundamental Ā y la obstrucción a la misma un delito consagrado en el código penal, que muy lejanos estĆ” del derecho a la protesta pacĆfica; por no mencionar tambiĆ©n un aƱo del cese al fuego sin mecanismo de monitoreo y verificación. Ā”QuĆ© dolor!Ā
El SeƱor gobernador del Cauca, Octavio GuzmĆ”n, debe advertir al Presidente de los brotes de cansancio que se reflejan en la reacción de la gente a los frente a los abusos de estos grupos, la fatiga se siente en el diario vivir de los caucanos, lo que estamos haciendo por separado los distintos voceros polĆticos y sociales necesita de su convocatoria y liderazgo, hoy mĆ”s que nunca.
No queremos conformaciones de grupos de autodefensa, no queremos grupos de ciudadanos chocando contra manifestantes que bloquean la vĆa Panamericana, no queremos a los padres de familia enfrentando a los fusiles en bĆŗsqueda de sus hijos reclutados, no queremos mĆ”sĀ un Estado ausente, que solo se asoma como reacción a los hechos violentos, y que permite con su inacción que la misma gente intente hacer justicia por mano propia, sin atender integralmente y prevenidamenteĀ los focos del desorden y de la violencia.
Sabemos todos que se necesita de la participación eficiente del Gobierno Nacional, es la cabeza de la Fuerza Pública y quien tiene la capacidad de una adecuada inversión social, pero esta ayuda no llegarÔ sin que unamos las distintas voces para que se requiera con fuerza por todos los Caucanos al establecimiento público y a la comunidad internacional, y no, con voces destempladas de algunos adeptos al gobierno, dando razones a los caucanos de lo que supuestamente harÔ y que hasta ahora no se ha visto.
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