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Por: OSCAR RODRIGO CAMPO HURTADO- Representante a la CƔmara por el departamento del Cauca
El pasado 27 de mayo un concejal del municipio de Argelia (Cauca) resultó herido al caer en un campo minado. Lamentablemente, estos artefactos proliferan en la región, convirtiĆ©ndose en una flagrante violación al derecho internacional humanitario. Municipios que habĆan logrado avances en el desminado vuelven a ser noticia, no solo por el recrudecimiento de la violencia, sino por casos como el del concejal liberal Valdemar Ordóñez Ibarra, quien resultó herido al pisar una mina en El Plateado mientras lideraba actividades comunitarias.
Ā Casos como el de Valdemar son muchos en nuestro paĆs, personas elegidas por su liderazgo local, compromiso con las comunidades, disposición de servir a sus amigos, sus vecinos y a su gente, muchos de ellos promotores y luchadores para llevar obras a sus veredas y municipios. ĀæCuĆ”ntas vĆas, escuelas, puestos de salud construidos a lo ancho y largo de Colombia liderados por hombres y mujeres que como concejales han contribuido al desarrollo de su región?
Ā Precisamente, por estos dĆas cursan en la CĆ”mara de Representantes, dos proyectos de ley que buscan mejorar las condiciones laborales de los concejales en municipios de quinta y sexta categorĆa. Estas iniciativas contemplan un aumento en el monto de sus honorarios, la ampliación del nĆŗmero de sesiones para los concejos municipales y la adopción de medidas en materia de seguridad social.
Ā En un contexto de cambios y reformas, sobre todo de la laboral, pensional y de salud, resulta preocupante la situación de los concejales en Colombia. Estos lĆderes, que en muchos casos ponen en riesgo su integridad fĆsica y la de sus familias, son servidores pĆŗblicos. Sin embargo, en mĆ”s del 80% de los 1.102 municipios del paĆs, ni siquiera reciben un salario mĆnimo como contraprestación a su labor, y mucho menos cuentan con aportes a la seguridad social.
Ā En el Cauca, segĆŗn datos del Ministerio del Interior y la ContadurĆa General de la Nación, de los 42 municipios, PopayĆ”n se encuentra en la categorĆa 1, mientras que GuachenĆ© y Santander de Quilichao estĆ”n en la categorĆa 4. Caloto, Villa Rica, Miranda y Puerto Tejada pertenecen a la categorĆa 5, y los 35 municipios restantes se ubican en la categorĆa 6. Precisamente en estos municipios pequeƱos, donde los concejales son los verdaderos voceros de las comunidades, reside su crucial labor. Son ellos quienes estĆ”n en contacto permanente con los ciudadanos, como don Pedro, el panadero, doƱa Carmen, la vendedora de comida, o don Tulio, a quien le cuentan que la vĆa para sacar el cafĆ© de la vereda se ha convertido en una verdadera trocha; ellos acuden a los concejales como voceros ante laĀ administración, de hecho Valdemar cayó en un campo minado en función de sus actividades mientras iba rumbo al acueducto de El Plateado, buscando ser interlocutor ante la administración para garantizar el servicio de agua en esa zona del Cañón del Micay.
Ā El proyecto de ley 435 de 2024, que ya cursó por el Senado de la RepĆŗblica, tanto en comisión como en plenaria, lo debatiremos esta semana en la Comisión Primera de la CĆ”mara y lo dejaremos con seguridad, ad-portas de ser aprobado en un cuarto debate en la plenaria de la CĆ”mara de Representantes, que sin problema pudiera darse en la próxima legislatura y convertirse en la ley esperada por todos los concejales de los municipios de quinta y sexta categorĆa. Esta iniciativa dignificarĆa la labor de los concejales de 39 municipios del Cauca, no solo garantizando que sus ingresos alcancen el salario mĆnimo, sino tambiĆ©n asegurando su afiliación al sistema de seguridad social en salud, pensión y riesgos profesionales. Esta medida garantizarĆa que, en casos como el del concejal Valdemar, existan todas las garantĆas para su atención mĆ©dica asistencial y prestacional.
Ā Esto es un importante paso en la dirección correcta, si la voz de la comunidad es protegida y si tiene amparo la representación popular, la reivindicación del trabajo y liderazgo de los concejales, puede ayudar a reconstruir los lazos de la institucionalidad, hoy rotos en muchos lugares, por la incapacidad de escucha de algunos quienes hoy gobiernan. Por esta razón, este proyecto no debe quedarse en el debate de carecer del aval fiscal, pues el Ministerio de Hacienda seƱaló que existen excedentes en la ejecución municipal al cierre de cada ejercicio presupuestal que bien podrĆan servir para cubrir el incremento.
Ā No solo contarĆ” con mi voto positivo y con mi respaldo, sino con mi compromiso y liderazgo, porque es dignificar el trabajo que como servidores pĆŗblicos prestan 453 personas en nuestro departamento, lĆderes sociales y comunitarios que como concejales siguen ayudando a reconstruir los territorios, siguen en la apuesta de un mejor paĆs.


