Un profundo sentimiento de consternación y tristeza embarga a los devotos católicos del municipio de Patía, especialmente a los habitantes de la vereda Piedra Sentada, tras el devastador incendio forestal que destruyó el emblemático templo de la Virgen de la Peña, también conocida como la Virgen del Guavito.
El incendio, que ocurrió el pasado jueves, consumió varias hectáreas de bosque y cultivos de caña de azúcar en la zona donde se encuentra el santuario. Pese a los esfuerzos de los bomberos de El Bordo y el apoyo de los bomberos de La Sierra, las labores para controlar las llamas se vieron frustradas por lo inaccesible y escarpado del terreno.
El templo, que era un lugar de encuentro y oración para la comunidad, perdió completamente su techo debido a las llamas. Además, varios ojos de agua que abastecían a la zona se secaron como consecuencia del intenso calor generado por el incendio.
Ahora, la comunidad local se enfrenta al reto de reconstruir el lugar sagrado. Se espera que, en un acto de solidaridad, los habitantes de Piedra Sentada y otras veredas se organicen para realizar una minga comunitaria que permita la restauración del techo del templete y la reforestación de la zona afectada por el fuego. La replantación de árboles es una prioridad para los líderes locales, quienes buscan mitigar los daños ambientales y preservar la memoria de la Virgen del Guavito, tan venerada en la región.
Este trágico suceso ha generado no solo tristeza entre los fieles, sino también una profunda reflexión sobre la importancia de cuidar el entorno natural y la vulnerabilidad de los espacios sagrados ante las inclemencias y el cambio climático. Las comunidades afectadas, junto a las autoridades, esperan poder recuperar el espacio y devolverle a la Virgen el lugar que ocupa en el corazón de sus devotos.
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