La violencia en el sur del departamento del Cauca no se detiene. Este lunes, 11 de agosto, fueron asesinados BenjamĂn Narváez, Francisco Narváez y JoaquĂn Cajas, en hechos ocurridos entre las veredas La Monja (corregimiento de Carbonera) y Guayabillas y La Playa, en el municipio de BolĂvar.
De acuerdo con lĂderes comunitarios, las tres vĂctimas, todas campesinas, habrĂan sido atacadas por integrantes del grupo armado residual AndrĂ©s Patiño, que mantiene una disputa territorial con la estructura Manuel Vásquez Castaño del ELN.
VĂctor Collazos, integrante del Espacio Regional de Paz y del ComitĂ© de IntegraciĂłn del Macizo Colombiano, denunciĂł que la poblaciĂłn vive un escalamiento del conflicto armado, con constantes enfrentamientos, confinamientos temporales, amenazas a lĂderes sociales y desplazamientos forzados de familias que huyen para proteger a niños y jĂłvenes del riesgo de reclutamiento.
“Es grave la situaciĂłn que están viviendo las comunidades del macizo. Hay zozobra, miedo y riesgo permanente. Pedimos a las instituciones del Estado y a la comunidad internacional que ayuden a visibilizar esta crisis y brinden garantĂas de seguridad”, señalĂł Collazos.
El lĂder social advirtiĂł que la violencia ha afectado tambiĂ©n el acceso a la educaciĂłn en la zona, pues los combates y la presencia de minas impiden que niños y adolescentes lleguen a sus escuelas.
Collazos reiteró el llamado a retomar las mesas de diálogo de paz y a que todos los actores armados —estatales y no estatales— respeten la vida e integridad de la población civil.
La GobernaciĂłn del Cauca, en cabeza de Octavio Guzmán, ya habĂa advertido sobre el riesgo de un desbordamiento de la violencia en esta regiĂłn estratĂ©gica, considerada el “corazĂłn hĂdrico” del paĂs por ser fuente de los principales rĂos de Colombia.


