Este sÔbado 8 de noviembre se cumple una semana del secuestro del comerciante Carlos Fernando Caicedo Duque, de 49 años de edad y esposo de la actual secretaria de Gobierno del municipio de Miranda, Cauca, cuando sujetos armados y encapuchados llegaron hasta su vivienda y lo obligaron a irse con rumbo desconocido.
Como es de recordar, los hechos se registraron en la maƱana del pasado 1 de noviembre, cuando Ć©l se encontraba con sus seres queridos. Desde esa fecha, su esposa denuncia que no han recibido ninguna información sobre su paradero ni sobre quiĆ©nes estarĆan detrĆ”s de este secuestro.
āComo a las 10:00 de la maƱana de ese dĆa mi esposo abre la puerta de nuestra vivienda para salir y ahĆ escucho que me dice: ayĆŗdame. Cuando salgo corriendo, veo que varios sujetos armados se lo llevan. Una de esas personas estaba en un vehĆculo, yo trato de impedirlo y el hombre que estaba allĆ me amenaza con un arma de fuego. En ese momento veo que salen del municipio de Miranda hacia Corinto, pero no sabemos dónde estĆ” ahora.Ā Esto ha sido una angustia, un dolor profundo y sin saber nada de mi esposoā, expresó Isabel Cristina Cardona, esposa de este comerciante.
Hay que indicar que Carlos Fernando Caicedo Duque es un empresario del sector transporte y se dedica a diversas actividades comerciales en Miranda, en el norte del Cauca.Ā Sus familiares aseguran que no tenĆa amenazas en su contra, por lo que desconocen los motivos de su secuestro y piden a sus captores respetar su vida, ademĆ”s que entreguen pruebas de supervivencia.
āNunca hemos tenido ningĆŗn inconveniente. Es muy difĆcil la situación y quiero hacer un llamado a la gente que se lo llevó para que tengan compasión de Ć©l y de nosotros como familia. Les pedimos que se comuniquen con nosotros,Ā que nos digan cómo estĆ” y cuĆ”les son sus exigencias, porque, tanto su mamĆ” como su hijo de 17 aƱos, lo estamos esperandoā, expresó Cardona.
Las autoridades adelantan ahora las investigaciones para determinar si se trató de un secuestro cometido por grupos armados que delinquen en la zona o por bandas delincuenciales. Entre tanto, la comunidad y el sector empresarial se han unido en cadenas de oración y velatones para exigir su pronto regreso a casa.


