Correr a tres mil metros de altura sobre el nivel del mar, una faena de resistencia pura

Los puentes de madera, detienen el tiempo de las búsquedas territoriales de conexión y cohesión social.

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POR GERARDO SALAZAR SALAZAR

A las seis de la mañana del veinticuatro de enero los atletas fueron llegando al parque de la salud, dos chivas bien equipadas los esperaban para trasladarlos hacia Gabriel López, la Atleta Mónica Moreno con lista en mano, verificaba la asistencia, en sus ojos delataba satisfacción, se trataba del evento anual denominado primer entreno de acondicionamiento físico para iniciar la preparación para las carreras del año 2026, que organiza el grupo Winners, para atletas recreativos y competitivos.

Este año, además con el doble propósito de rendir homenaje a uno de sus creadores el profesor y atleta Julián Andrés Maya, quien dedicó tiempo de su vida para promover el running y quien descansó en la paz del señor el dos de enero; dejando un legado que vive en el equipo Winners, quienes, con el dolor aun a flor de piel el tres de enero, convocaron a un entrenamiento masivo por la ruta de la cantera, que queda inmortalizada como la ruta de Julián, en la cual fortaleció su grupo y organizó la carrera que lleva este mismo nombre.

En el corazón del Valle de Malvaza, el profesor Jair Rivera, también creador y promotor del grupo, nos esperaba en su casa materna donde las puertas estuvieron abiertas para guardar los maletines y para un exquisito desayuno, había coordinado todo, coincidiento este año con la celebración de las fiestas de blancos y negros, nos esperaba la banda rítmica del colegio y cientos de niños y jóvenes con la carioca en la mano para dar apertura a sus fiestas y a este evento deportivo de integración y oxigenación a tres mil sesenta y cuatro metros de altura sobre el nivel del mar.

Fueron, trece kilómetros de un recorrido por zonas pavimentadas, destapadas, potreros, montañas, caminos cenagosos y de barro que pusieron a prueba la resistencia de los más de cien participantes, quienes hiperventilados luchaban por vencer la distancia y la altura; pero todo cambió cuando un paisaje espectacular se abrió ante sus ojos, en medio de los cultivos de papa y de fresa que son parte de la canasta familiar de la zona y adicionalmente de todo el país.

Una zona fría, pero de cálidas gentes, que exhiben con orgullo la prosperidad de su tierra cultivada y ese talento agrícola al servicio de los demás y sus gentes que gestionan mejores condiciones de vida, convirtiendo el Valle de Malvaza, en un exquisito lugar, que nos recibió y nos integró a sus fiestas populares, en medio de ese inmenso territorio, apto para la alegría del running en sus escarpadas montañas.

Como siempre, el equipo Winners, buscando integración, invitó a atletas de diferentes grupos, porque todos somos aliados de los eventos y entrenamientos que organiza cada club o equipo y eso es lo hermoso de este deporte que no distingue clases, ni estatus, ni alto rendimiento, ni recreativos, sino que une y amplifica el deporte para la vida, la salud y el bienestar humano, que es capaz de incluir el récord, es decir, aquellos talentos que luego nos representan a nivel local, regional, nacional e internacional y que siguen haciendo crecer el atletismo.

Nunca antes, el deporte nos ha unido tanto, como en estos tiempos post pandemia, cuando descubrimos que unidos somos más fuertes, que así logramos una mejor convivencia y felicidad social y esa quizá sea una de las grandes conquistas de la raza humana en estos momentos, integrar a miles de personas, en torno al deporte, encadenarlos a todos, para que sean capaces de desafiarse internamente y demostrarse a si mismos que son capaces de cumplir todos los objetivos que se tracen en la vida y eso también impulsa y da ejemplo a la nueva generación.

Aunque no se trata de convencer a nadie, esas cien almas soñadoras que cruzaron con alegría y extenuados el valle de Malvaza, nos confirman, que el deporte no tiene fronteras, que el deporte es poder, que el deporte es amistad, que el deporte cual sea su manifestación es la obra humana más perfecta de transformación personal y social.

Como dijo el poeta “que gire la barcarola” con sus eternos compases, que son zancadas planetarias de millones de miradas, que siguen convencidas que un mundo mejor es posible y que jamás renunciaran a esa idea, mientras tengan un instante para ventilar sus pulmones por los senderos de este magnífico sitio del universo.

Algunos tuvieron tiempo para cosechar.
En el Valle de Malvaza, la pausa permite vislumbrar la inmensidad de este territorio.
Luego de correr por las escarpadas montañas, un instante para el recuerdo
En el Valle de Malvaza, Gabriel López Jair Rivera, dio la partida en homenaje al fundador del club Julián Andrés Maya.
Julián Andrés Maya (Q.E.P.D) Presidente y fundador del club Winners Team Popayán, hoy siguiendo el legado de su esfuerzo..
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