Una historia para rememorar en el día del hombre.
Por: GERARDO SALAZAR SALAZAR
El día que el campesino Albert Ernest Clifford, se inscribió para la ultra maratón de Sidney en 2002, no se imaginó que años después precisamente en el mes de mayo de 2013, la cadena ABC transmitiría Cliffy, una película sobre la victoria que obtuvo en la carrera realizada en 1983 y que es su legado para las nuevas generaciones.
Albert, logró un reconocimiento estelar y mediático en el mundo con su inesperado triunfo en la Ultra maratón de Sidney a Melbourne en 1983 a la edad de 61 años, era un granjero, que había crecido en un terreno de aproximadamente 2000 acres (809.37 hectáreas), con 200 ovejas y según cuenta, podía reunir el rebaño a pie, diciendo al tiempo que así era más sencillo.
Ya había intentado en 1982 romper el récord mundial de las 1000 millas (1609 km), pero abandonó el intento al llegar a la mitad, pero en la Ultra maratón de Sídney a Melbourne de 875 kilómetros en 1983, no se detuvo hasta la meta; empezó a correr a un paso lento, siguiendo al grupo con su paso regular, pero lo inusual, fue que mientras los otros dormían, el seguía avanzando y en la primera noche tomó el liderazgo que mantuvo el resto de la competencia que finalmente ganó con una diferencia de diez horas.
En la entrevista, antes de la carrera, comentó que había estado corriendo durante tres días agrupando las ovejas, que su secreto para continuar avanzando era imaginar que estaba haciendo lo mismo, tratando de no ser alcanzado por la tormenta. Su popularidad creció, luego de esta hazaña, tanto, que el año siguiente en 1984 fue galardonado con la medalla de la orden de Australia como “atleta de larga distancia”
Su vida, siguió alrededor de las carreras de gran fondo durante los años posteriores, en 1997 cuando tenía 76 años intentó romper el récord de Ron Grant alrededor de Australia y completó 6520 de los 16.000 kilómetros, debido a que tuvo que retirarse porque uno de los miembros de su equipo enfermó, en el año 2000, no obstante, logró el récord mundial de edad en la carrera de seis días de victoria.
En la fábula «la tortuga y la liebre», se narra cómo esta última pierde una carrera contra la tortuga que se caracteriza por su paciencia y su perseverancia, así, mientras confiaba en su velocidad dormía la siesta, mientras la tortuga seguía su camino sin prisa y sin pausa. Al respecto, cabe anotar que el triunfo en la vida, es para los persistentes, y aunque la similitud es viable, se trataba de un desafío brutal para el cuerpo y para la mente, que culminó con su victoria en 5 días, 15 horas y 4 minutos, convirtiéndose en forma automática en héroe nacional, en un ejemplo de resiliencia, resistencia y perseverancia, en una carrera destinada para corredores de elite con nutricionistas, con entrenadores y con un equipo profesional, de allí el tamaño colosal de su proeza.
Con su humildad característica, su overol y sus botas de goma, mientras se alimentaba en el recorrido con leche y papas, mientras lo abrazaba la penumbra de la noche y el frio del amanecer, mientras los demás descansaban 6 horas, Albert, seguía avanzando con determinación y sin rendirse, creyendo en si mismo y atrás los demás competidores, que por más rápido que corrían no lograban visualizarlo, fue llegando la hora de cruzar la meta, con la que pasó a la historia de los grandes logros del deporte mundial.



