La violencia volvió a impactar al norte del Cauca en la mañana de este sábado 25 de abril, luego de que un tren cañero fuera incinerado en la vereda Santa Ana, zona rural del municipio de Miranda, en un hecho que genera nuevas alertas en el sector agrícola.
Según relatos de trabajadores, el automotor fue interceptado por hombres armados que lo obligaron a detenerse. Bajo amenazas, el conductor fue bajado del vehículo y, minutos después, los atacantes le prendieron fuego al cabezote, al parecer perteneciente a un ingenio azucarero de la región.
Aunque habitantes del sector y otros operarios intentaron controlar la conflagración, las llamas consumieron completamente la parte frontal del vehículo. Las imágenes del hecho, difundidas en redes sociales, evidencian la magnitud de los daños ocasionados.
El ataque se produjo en una zona donde, de acuerdo con denuncias constantes, operan grupos armados ilegales, lo que mantiene en una situación de vulnerabilidad a los trabajadores de la agroindustria de la caña, así como a quienes desarrollan labores en fincas de municipios cercanos como Corinto y Padilla.
Frente a este panorama, el gremio azucarero ha reiterado su preocupación por el incremento de hechos violentos contra su personal. En distintos pronunciamientos han señalado que conductores, corteros y operarios enfrentan amenazas, instalación de retenes ilegales y ataques directos, lo que afecta tanto su integridad como la continuidad de las operaciones.
Estas situaciones, advierten, no solo ponen en riesgo la vida de los trabajadores, sino que también afectan la dinámica económica de la región, al interrumpir el transporte de materia prima y la actividad de los ingenios, fundamentales para el suroccidente del país.
El caso de Miranda se suma a otros episodios recientes de violencia registrados en Valle del Cauca y Cauca, donde se han reportado ataques contra la Fuerza Pública, uso de drones con explosivos y atentados en áreas urbanas, lo que ha obligado a reforzar las medidas de seguridad.
Mientras avanzan las investigaciones para identificar a los responsables, comunidades y trabajadores insisten en la necesidad de mayores garantías para ejercer sus labores en condiciones seguras, en medio de un contexto que continúa marcado por la incertidumbre.


