La actividad sísmica en Colombia continúa siendo motivo de seguimiento permanente por parte de las autoridades geológicas del país. Así lo evidencian los recientes reportes entregados por el Servicio Geológico Colombiano (SGC), que alertan sobre una alta frecuencia de movimientos telúricos durante las últimas semanas.
De acuerdo con cifras de la Red Sismológica Nacional de Colombia, entre el 30 de abril y el 14 de mayo de 2026 fueron detectados 1.122 eventos sísmicos en diferentes regiones del territorio nacional, una cifra que refleja el constante comportamiento tectónico del país.
Aunque gran parte de los temblores registrados tuvieron magnitudes bajas y no fueron percibidos por la ciudadanía, los expertos mantienen vigilancia continua sobre la acumulación de energía en el subsuelo y el comportamiento de las fallas geológicas activas.
Uno de los departamentos que más llamó la atención de los sismólogos durante este periodo fue Chocó, considerado históricamente como una de las zonas con mayor actividad tectónica en el país debido a la interacción de placas en la región Pacífica.
Precisamente en este departamento se presentaron dos sismos relevantes que generaron preocupación en varias regiones del occidente y centro de Colombia por la intensidad con la que fueron sentidos por la población.
El primero ocurrió el pasado 2 de mayo a las 8:37 de la mañana y alcanzó una magnitud de 4,0. El epicentro fue localizado en el municipio de Tadó. Aunque el movimiento causó alarma entre habitantes de la subregión del San Juan, no se reportaron daños ni emergencias de consideración.
No obstante, el evento que mayor impacto generó se produjo doce días después y activó las alertas del sistema de monitoreo sísmico en gran parte del país.
El jueves 14 de mayo de 2026, exactamente a las 7:48 de la mañana, el SGC reportó un sismo de magnitud 5,6 cuyo epicentro se ubicó en el municipio de El Litoral del San Juan, específicamente en el corregimiento de Docordó. La entidad emitió un boletín preliminar apenas tres minutos después del evento.
Freddy Tovar, integrante de la Red Sismológica Nacional del SGC, explicó que el movimiento telúrico tuvo una profundidad de 112 kilómetros, característica que facilitó que el sismo fuera sentido en amplias zonas del país. El experto recordó además que Colombia se encuentra en una región de alta actividad sísmica debido a la convergencia entre la placa de Nazca y la placa Suramericana.
Precisamente por esa profundidad intermedia, las ondas sísmicas lograron propagarse hacia distintas regiones del territorio nacional con mayor facilidad, provocando reportes desde múltiples ciudades y municipios.
El Servicio Geológico Colombiano informó que recibió más de 3.500 reportes ciudadanos sobre el temblor, provenientes de al menos 386 centros poblados. Los departamentos donde más se sintió el movimiento fueron Antioquia, Valle del Cauca, Risaralda, Quindío, Caldas y Tolima.


