Fogón de leña y sabor caucano: la historia de una emprendedora en la vía Popayán–Coconuco

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En medio del paisaje montañoso que une a Popayán con Coconuco, un restaurante campesino se ha ganado el reconocimiento de viajeros y habitantes de la región por su comida tradicional y su atención familiar. El establecimiento, ubicado en la vereda La Cabrera, es el resultado del esfuerzo de Alejandra Levaza, una madre cabeza de hogar que hace cinco años decidió emprender para sacar adelante a sus dos hijas.

Poco a poco hemos ido saliendo adelante”, relata la mujer mientras prepara el almuerzo del día en un fogón de leña que mantiene encendido desde temprano. Su restaurante abre todos los días desde las seis de la mañana y recibe a quienes buscan desayunar, almorzar o simplemente hacer una pausa en el camino.

El negocio nació en una modesta vivienda campesina y con el tiempo fue creciendo gracias al trabajo constante y al apoyo de los clientes. Hoy, el lugar ofrece una amplia carta de platos típicos que rescatan los sabores del oriente caucano.

Los fines de semana, el menú estrella es el sancocho de gallina, acompañado de otras especialidades como trucha ahumada, costilla al barril, tilapia, filete de res, cerdo y pollo. Entre semana, las sopas tradicionales son protagonistas: la sopa de mote los viernes y la sopa de ají los miércoles son algunas de las recetas más solicitadas.

Todo es comida casera y campesina. Cocinamos en leña, como se ha hecho siempre en el campo”, explica Alejandra mientras acomoda la trucha que está ahumando para el servicio del mediodía.

La cocina al fogón de leña no solo le da un sabor especial a los alimentos, sino que también se ha convertido en el sello distintivo del restaurante. Quienes paran allí aseguran que el aroma de la madera y las recetas tradicionales hacen del lugar una experiencia diferente a la de un restaurante convencional de carretera.

Además de ofrecer comida, el establecimiento representa una fuente de sustento y superación personal. Alejandra cuenta que su principal motivación son sus hijas, quienes actualmente estudian y dependen del negocio familiar.

Este emprendimiento es para sostener a mi familia y apoyar los estudios de mis hijas”, señala.

La ubicación del restaurante, a un costado de la vía Popayán–Coconuco, lo ha convertido en un punto estratégico para turistas, motociclistas, transportadores y familias que se dirigen hacia Coconuco, Puracé o las termales de la zona. Muchos viajeros hacen allí una parada obligada para disfrutar de un desayuno caliente antes de continuar el recorrido por la cordillera.

Quienes conocen la historia del lugar destacan el ejemplo de perseverancia de su propietaria. “Era una vivienda muy sencilla y hoy es un restaurante reconocido por su comida típica”, comentan algunos habitantes de la región que han visto crecer el emprendimiento desde sus inicios.

La emprendedora hace una invitación abierta a los visitantes del Cauca y a quienes recorren esta carretera: “Los esperamos especialmente los fines de semana para atenderlos con mucho gusto”.

En una región donde el turismo y la gastronomía se han convertido en motores de la economía rural, negocios como el de Alejandra muestran cómo los pequeños emprendimientos pueden fortalecer las comunidades y preservar las tradiciones culinarias del departamento.

Así, entre montañas, humo de leña y recetas ancestrales, el restaurante de La Cabrera se consolida como una parada recomendada para quienes quieren probar el auténtico sabor campesino del Cauca mientras recorren la ruta entre Popayán y Coconuco.

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