Una fractura inusual al interior de las Fuerzas Militares quedó al descubierto luego de que la Fiscalía Penal Militar y Policial confirmara la captura de un soldado acusado de haber entregado información sensible sobre operaciones militares a estructuras disidentes de las Farc bajo el mando de alias Iván Mordisco.
El caso sacudió a las instituciones castrenses y reavivó preguntas sobre las filtraciones que habrían permitido a grupos armados anticiparse a acciones de la fuerza pública en el suroccidente del país.
El comunicado emitido el 19 de mayo por la Fiscalía Penal Militar y Policial reveló que durante el desarrollo de una investigación se hallaron pruebas que vinculan al uniformado, cuya identidad no fue revelada, con el grupo armado ilegal. El soldado estaba adscrito al Batallón de Despliegue Rápido 11, Badra 11, y será acusado por su presunta participación en el delito de espionaje. La orden de captura fue emitida por el Juzgado 1714 de Control de Garantías, tras una solicitud formal de la Fiscalía sustentada en las evidencias recopiladas durante la investigación.
Según el informe preliminar, la primera filtración documentada ocurrió el 12 de febrero de 2026, cuando el soldado habría entregado información sobre acciones de las Fuerzas Militares en El Plateado, municipio de Argelia, en el Cauca, una zona de alta relevancia estratégica para el tráfico de estupefacientes que los grupos armados intentan mantener bajo su control. Los datos suministrados incluían detalles de operativos y órdenes de trabajo, transmitidos mediante llamadas telefónicas y el envío de videos a través de la aplicación WhatsApp, según precisó la entidad investigadora.
Un elemento clave para el avance de la investigación fue el testimonio de un desmovilizado del frente Carlos Patiño del Estado Mayor Central, quien identificó al soldado mediante reconocimiento fotográfico y lo describió como una fuente que suministró información determinante al grupo armado en momentos críticos de las operaciones militares en el Cauca. Este testimonio habría permitido a los investigadores reconstruir el flujo de información entre el uniformado y la estructura ilegal, y establecer el alcance de las filtraciones.
El caso adquiere especial relevancia en un contexto en el que los ataques perpetrados contra la fuerza pública en diversas regiones del país han generado interrogantes sobre el conocimiento previo que tienen las estructuras armadas de los movimientos y planes operacionales de las unidades militares. Si bien no es frecuente que se detecten colaboradores al interior de las Fuerzas Militares, la captura de este soldado confirma que los grupos armados ilegales han intentado penetrar las instituciones castrenses para obtener ventaja táctica sobre sus operaciones.
Las filtraciones habrían ocurrido precisamente durante uno de los períodos de mayor intervención militar en el Cauca, cuando las Fuerzas Militares adelantaban acciones para recuperar territorios estratégicos en poder de estructuras disidentes dedicadas al narcotráfico. La entrega de información en ese contexto pudo haber comprometido la seguridad de los uniformados desplegados en la zona y puesto en riesgo el éxito de operaciones planeadas con anticipación.


