Un nuevo episodio de violencia volviĂł a estremecer al departamento de Norte de Santander este martes 6 de enero de 2026, tras conocerse el secuestro de cinco patrulleros de la PolicĂa Nacional a manos de presuntos integrantes del EjĂ©rcito de LiberaciĂłn Nacional (ELN). El hecho se registrĂł en el sector conocido como La Llana, zona rural del municipio de TibĂş, en el corazĂłn de la convulsionada regiĂłn del Catatumbo, un territorio histĂłricamente afectado por el conflicto armado y la presencia de grupos ilegales.
SegĂşn informaciĂłn preliminar suministrada por las autoridades, hombres armados instalaron un retĂ©n ilegal sobre la vĂa por la que transitaba un bus de servicio pĂşblico. Los criminales obligaron al conductor a detener la marcha y ordenaron a todos los pasajeros descender del vehĂculo, generando momentos de tensiĂłn y temor entre los viajeros que se desplazaban por este corredor vial.
En medio del retén, los sujetos armados sometieron a los pasajeros a una inspección minuciosa. Uno a uno, los ocupantes del bus fueron obligados a entregar sus teléfonos celulares, los cuales fueron revisados por los delincuentes con el objetivo de identificar posibles integrantes de la Fuerza Pública que se movilizaran de civil o información que los relacionara con actividades oficiales.
Durante esta verificaciĂłn, los hombres armados lograron identificar a cinco patrulleros de la PolicĂa Nacional que se encontraban de permiso. Los uniformados viajaban sin uniforme, sin armamento y en condiciĂłn de civiles, pero aun asĂ fueron señalados y separados del resto de los pasajeros. Posteriormente, fueron retenidos por los integrantes del ELN y conducidos hacia un rumbo desconocido.
Hasta el momento, no se ha emitido un pronunciamiento oficial que confirme el lugar al que fueron trasladados los patrulleros ni las condiciones en las que se encuentran. Las autoridades adelantan las labores de verificaciĂłn e inteligencia para establecer su paradero y evaluar su estado de salud, mientras se mantiene la alerta en la regiĂłn.
Este secuestro se registrĂł en una zona fuertemente impactada por la presencia de estructuras armadas ilegales, donde el ELN mantiene una marcada injerencia territorial. En el Catatumbo, la instalaciĂłn de retenes ilegales, la interceptaciĂłn de vehĂculos y la revisiĂłn de dispositivos mĂłviles se han convertido en prácticas recurrentes utilizadas por estos grupos para ejercer control, generar intimidaciĂłn y demostrar poder sobre la poblaciĂłn civil.
Las autoridades reiteraron su rechazo a este hecho y anunciaron el despliegue de operativos en la zona, al tiempo que hicieron un llamado a la comunidad para suministrar informaciĂłn que permita dar con el paradero de los patrulleros y garantizar su pronta liberaciĂłn. Mientras tanto, el secuestro vuelve a poner en evidencia la compleja situaciĂłn de orden pĂşblico que persiste en esta regiĂłn del nororiente del paĂs.


