Durante las últimas horas de este sábado 9 de mayo, la caída de ceniza en sectores cercanos al volcán Puracé genera una evidente preocupación entre los habitantes de varias comunidades del oriente caucano.
Este fenómeno, observado principalmente desde el jueves 7 de mayo, ha llamado la atención de residentes y autoridades, quienes han estado atentos a la evolución de la actividad volcánica en la región.
La Administración Municipal de Puracé, en conjunto con el Servicio Geológico Colombiano, emitieron comunicados de prensa aclarando la situación y brindando detalles sobre el comportamiento actual del volcán.
Según el informe de dichas entidades, la presencia de ceniza hace parte del proceso natural dentro del marco de la alerta amarilla vigente para la cadena volcánica Los Coconucos, a la cual pertenece el volcán Puracé.
Sin emabargo, desde tempranas horas del sábado 9 de mayo, varios habitantes reportaron la caída de ceniza en diferentes zonas aledañas al volcán. Incluso, algunos compartieron vídeos en los que se aprecia una imponente columna de ceniza elevándose en el cielo, fenómeno que algunas personas confundieron inicialmente con humo debido a su aspecto denso y oscuro.
Rubén Rojas, periodista local, describió la escena como “un espectáculo bonito, a pesar de los riesgos que representa, así es la naturaleza”, destacando la dualidad entre la belleza visual y el peligro potencial que implica la actividad volcánica.
Las comunidades afectadas, en su mayoría indígenas, han reportado que sus cultivos y animales se han visto cubiertos por una capa de ceniza, situación que afecta directamente su vida diaria y medios de subsistencia. La Administración Municipal y las autoridades ambientales reconocen estas preocupaciones y han enfatizado que las emisiones continuadas de ceniza son parte del comportamiento esperado y contemplado dentro de la actual fase de actividad del volcán. Por ello, alertan que este fenómeno puede mantenerse por varios días más, sin que ello necesariamente indique un aumento inminente del peligro.
El Servicio Geológico Colombiano, a través del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Popayán, ha realizado un monitoreo constante que revela que, aunque la actividad sísmica presenta niveles bajos, persiste un tremor volcánico continuo, que durante la noche anterior mostró un ligero incremento. No obstante, este aumento no se considera significativo en términos de energía volcánica y, por el momento, no supone un riesgo mayor para las comunidades cercanas.
Además, se mantiene la emisión de dióxido de azufre en bajas cantidades hacia la atmósfera y se registra un proceso de deformación volcánica, corriente y característico para esta etapa de actividad. Estos aspectos han sido documentados y reportados de manera sistemática en los boletines técnicos que se emiten semanalmente para informar a la población y a los organismos encargados de la gestión del riesgo.
Es importante resaltar que el estado de alerta amarilla bajo el cual permanece el volcán Puracé y la cadena volcánica Los Coconucos indica cambios en el comportamiento de la actividad volcánica, pero no implica que exista una erupción inminente. Esta condición actúa como una señal preventiva para mantener vigilancia cercana y medidas de precaución, asegurando la protección de las personas y el manejo adecuado de cualquier eventualidad.
Frente a la situación, la Administración Municipal de Puracé ha hecho un llamado a la calma y a la responsabilidad comunitaria. Invitaron a la población a no difundir rumores ni información no verificada, sino a seguir las indicaciones y comunicados oficiales que emiten las entidades competentes. Asimismo, solicitaron atender todas las recomendaciones relacionadas con la gestión del riesgo y las emergencias, tales como evitar el contacto directo con la ceniza, proteger los cultivos y animales tanto como sea posible, y permanecer informados sobre cualquier cambio en la alerta.
El Servicio Geológico Colombiano aseguró que mantendrá un monitoreo permanente del volcán y que estará atento para reportar oportunamente cualquier variación significativa en su actividad. Este seguimiento especializado es fundamental para la toma de decisiones coordinadas entre las autoridades locales, regionales y nacionales, buscando minimizar el impacto en las comunidades y garantizar su seguridad.


