A menudo, los debates sobre digitalización agrĆcola parten de la idea de que los agricultores deben adaptarse a las nuevas tecnologĆas. ĀæPero quĆ© pasarĆa si le diĆ©semos la vuelta a este planteamiento?Ā ĀæY si fuese la tecnologĆa la que tuviese que adaptarse al conocimiento, la experiencia y las necesidades de quienes trabajan en el campo, y no al revĆ©s?
Una investigación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) propone invertir esta lógica argumentando que, cuando los agricultores desconfĆan de las herramientas digitales de riego, no es necesariamente por falta de conocimiento o voluntad, sino porqueĀ muchas de estas soluciones no siempre se adaptan a las condiciones reales del campoĀ ni a la complejidad ecológica y social de la agricultura.
Se trata del estudioĀ Ā«Taking farmers’ trust issues SeriouslyĀ»: Mistrust and the digital tech revolution in water management, publicadoĀ en abiertoĀ enĀ Journal of Rural StudiesĀ y firmado porĀ Paloma YƔƱez Serrano, autora principal, yĀ LucĆa Argüelles Ramos, ambasĀ investigadoras delĀ grupo Urban Transformation and Global Change Laboratory (TURBA Lab).Ā El artĆculo lo firma tambiĆ©n Louisa Prause, investigadora del Departamento de PolĆtica Medioambiental del Centro Helmholtz de Investigación Medioambiental de Alemania.
El trabajo concluye que uno de los retos de la innovación agrĆcola no es convencer a los agricultores de que usen estas tecnologĆas, sino diseƱar herramientas capaces de adaptarse a la realidad agraria. AdemĆ”s, seƱala queĀ la desconfianza de los trabajadores puede canalizarse para impulsar innovacionesĀ mĆ”s acertadas y adaptadas a la realidad del campo.
ĀæPor quĆ© se desconfĆa de los sistemas digitales de riego?
El estudio liderado por la UOC analiza por quĆ© muchos agricultores muestranĀ escepticismo hacia tecnologĆas digitales de riego como las basadas en la sensorización, la inteligencia artificial (IA) o los sistemas automatizados enĀ contextosĀ mediterrĆ”neos de EspaƱa, concretamente en zonas de regadĆo de AndalucĆa y CataluƱa. Abordar este problema es especialmente importante en unĀ contexto de sequĆa y presión sobre el riego.
Ā«Estas herramientas se presentan comoĀ soluciones clave para gestionar un recurso cada vez mĆ”s escaso, pero su adopción depende de que los agricultores confĆen en su fiabilidad y pertinencia. El estudio muestra que, en regiones mediterrĆ”neas con estrĆ©s hĆdrico,Ā las decisiones sobre el agua tienen consecuencias directas en los rendimientos, la seguridad alimentaria y la estabilidad económica de las explotacionesĀ«, explica la investigadoraĀ Paloma YƔƱez.
A pesar de que las instituciones y las polĆticas pĆŗblicas promueven la digitalización agrĆcola como solución a laĀ escasez de agua y al cambio climĆ”tico, los agricultores no siempre adoptan estas tecnologĆas con entusiasmo. El estudio concluyeĀ queĀ el escepticismo suele basarse en preocupaciones legĆtimas, como la exclusión del conocimiento prĆ”ctico de los agricultores, la opacidad institucional o las limitaciones tĆ©cnicas.
Cinco tipos de desconfianza
A partir de sus hallazgos, las autoras proponen unĀ marco conceptual de cinco tipos de desconfianzaĀ para entender mejor la relación entre agricultores y tecnologĆa: la epistĆ©mica, la ecológica, la institucional, la prĆ”ctica y la relacional.
Ā«LaĀ desconfianza epistĆ©micaĀ surge cuando los sistemas digitales ignoran el conocimiento prĆ”ctico, sensorial y contextual de los agricultores y privilegian modelos algorĆtmicos que no reflejan la complejidad real del campo. Por otro lado, laĀ desconfianza ecológicaĀ aparece cuando las herramientas no logran captar la variabilidad climĆ”tica ni los procesos naturales, ya que se basan en datos históricos o supuestos de control que resultan poco fiables en un clima cambianteĀ», explicaĀ YƔƱez.
Ā«La tercera de las desconfianzas,Ā la institucional, se dirige a las estructuras económicas y polĆticas detrĆ”s de la tecnologĆa, especialmente cuando los agricultores perciben que benefician mĆ”s a las grandes empresas que a la agricultura familiar. LaĀ desconfianza prĆ”cticaĀ procede de experiencias concretas de fallos tĆ©cnicos, datos imprecisos o sistemas poco Ćŗtiles en condiciones reales. Por Ćŗltimo,Ā la desconfianza relacionalĀ tiene que ver con la falta de participación de los agricultores en el diseƱo y el desarrollo de las herramientas, lo que los convierte en usuarios pasivos en lugar de socios activosĀ», detalla la investigadora de TURBA Lab, un grupo adscrito al Centro de Investigación Interdisciplinario en Transformaciones Sociales y Culturales (UOC-TRĆNSIC).
Un trabajo cualitativo para cambiar la narrativa
Desde el punto de vista metodológico, la investigación se basa en un trabajo cualitativo centrado en analizar cómo se relacionan los agricultores con las tecnologĆas digitales de riego.Ā Se realizaron 23 entrevistas a distintos actores del sectorĀ (agricultores, representantes de empresas agrarias, desarrolladores tecnológicos e investigadores), que se complementaron con observación directa en ferias tecnológicas y con el anĆ”lisis de aplicaciones, informes y polĆticas pĆŗblicas sobre digitalización agrĆcola.
De acuerdo con la investigadora de la UOC, los resultados invitan a plantear un cambio de perspectiva. Ā«El estudio sugiere implĆcitamente queĀ es necesario cambiar la narrativa dominante, que suele presentar a los agricultores como rezagados tecnológicos, y reconoce que en muchos casos son las tecnologĆas las que no se adaptan a las realidades agrĆcolasĀ», explica. Esto implica que la modernización tambiĆ©n exige diseƱar tecnologĆas que tengan en cuenta la diversidad de sistemas productivos, especialmente los sistemas agroecológicos y aquellos que fomentan la biodiversidad y los conocimientos locales.
AdemĆ”s, las autoras del trabajoĀ proponenĀ convertir esta desconfianza informada de los agricultores en un elemento que mejore la productividad y la calidad de la digitalización agrĆcola, en lugar de obstaculizarla. Ā«Al actuar como una forma de escrutinio, obliga a los desarrolladores y responsables polĆticos a responder a las preocupaciones reales del sector, mejorar la transparencia y diseƱar soluciones mĆ”s ajustadas a las necesidades del terrenoĀ», explicaĀ YƔƱez.
Recomendaciones de cambio
El artĆculo planteaĀ recomendaciones que pueden orientar futuras estrategias de digitalización agrĆcola, como la cocreación de tecnologĆas con los propios agricultores y el diseƱo de mecanismos de transparencia (como el acceso a datos y algoritmos) y de sistemas que reconozcan la diversidad de prĆ”cticas agrĆcolas en lugar de imponer modelos Ćŗnicos. Ā«Estas propuestas implican reorientar la financiación de proyectos de digitalización de riego hacia propuestas mĆ”s participativas que pongan el conocimiento y las necesidades de los agricultores en el centro, como forma de contrarrestar su pĆ©rdida de agencia en el desarrollo digital y la gestión del riegoĀ», indica YƔƱez.
Los siguientes pasos de su investigación implican ampliar su alcance empĆrico y comprobar si el marco de desconfianza propuesto es aplicable a otros contextos agrĆcolas. Ā«La propuesta es tan solo un punto de partidaĀ para estudios longitudinales y comparativos que analicen la relación entre agricultores y tecnologĆas digitales en distintos entornos socioecológicos. Nuestros próximos proyectos se centran en estudiar el rol de la digitalización en la escalabilidad de sistemas productivos regenerativos, agroecológicos y sintrópicosĀ», concluye la investigadora de la UOC.
Este proyecto favorece los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) de la ONU 8, trabajo decente y crecimiento económico; 12, producción y consumo responsables, y 13, acción por el clima, y se enmarca en la misión de investigación de la UOC Transformación digital y sostenibilidad.
Referencias:
Serrano, P. Y., Ramos, L. A. y Prause, L. (2026). Ā«Taking farmers’ trust issues SeriouslyĀ»: Mistrust and the digital tech revolution in water management.Ā Journal of Rural Studies, 123, 104053.Ā https://doi.org/10.1016/j.


