Cimitarra – Santander
La guerra volvió a tocar a una familia colombiana. Esta vez, la vida de Dariel Alonso Giraldo Morales, un hombre de 39 años nacido en Cimitarra, se apagó bajo un ataque con drones en Ucrania. Su familia recibió la noticia días después, con un dolor que no logra describirse con palabras… y con una sentencia que los dejó sin aliento: su cuerpo no podrá ser recuperado.
Un sueño que se volvió sacrificio
Dariel no viajó por ambición; viajó por necesidad, por amor a su familia y por ese deseo profundo de darle a los suyos lo que aquí nunca pudo conseguir. Servir, proteger, avanzar… siempre sintió el llamado de la vida militar.
Pero en Colombia las oportunidades fueron pocas. Guardas de seguridad, escoltas, turnos interminables y sueldos que no alcanzaban para vivir con dignidad.
Como muchos latinoamericanos, vio en Ucrania una salida, un salario que prometía aliviar la pobreza y devolver esperanza.
El 29 de junio tomó el riesgo. Viajó a un país en guerra creyendo que valía la pena intentarlo, aunque fuera peligroso.
“Ya quiero irme de acá…”
En Ucrania, Dariel hablaba seguido con su familia. A veces con voz cansada, otras con miedo, otras tratando de no preocupar.
Dos meses después pidió la baja: quería regresar, quería vivir. Pero no se la concedieron.
Y aun así, él seguía luchando, soñando con volver a ponerse el uniforme en paz, con volver a abrazar a sus hijos.
Una guerra que no permite despedidas.
El 16 de noviembre, un ataque con drones rusos cayó sobre la trinchera donde estaba.
Murieron dos combatientes. Uno era Dariel. Los militares informaron a la familia que su cuerpo quedó en zona dominada por fuerzas rusas. No es posible recuperarlo.
No habrá velorio, no habrá despedida. Solo un vacío que nunca se llena. Un mensaje para Latinoamérica
La familia pidió algo que rompe el alma:
«No juzguen. No critiquen. Él solo quería un mejor futuro».
Y este caso vuelve a poner sobre la mesa una verdad que muchos no quieren decir:
Ya son decenas los latinoamericanos que han muerto en Ucrania.
Muchos están desertando, huyendo o tratando de regresar porque entendieron que la guerra solo ofrece muerte, no futuro.
Familias enteras están quedando en duelo.
Hombres jóvenes están regresando con traumas, heridas o simplemente no regresan.
La guerra no es un empleo.
La guerra no garantiza mañana.
Un llamado a los soldados que quieren volver
«A todos los latinos que hoy están en Ucrania: si sienten miedo, si sienten que ya dieron demasiado, si su corazón quiere regresar, escúchenlo. La vida vale más que un salario. La familia vale más que un contrato», expresaron las personas que viven esta realidad.
* Tomado de las redes sociales.
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