Comunidades rurales de Patía y Bolívar, al sur del Cauca, exigen la construcción urgente de un viaducto seguro.
La creciente del río Guachicono destruyó recientemente un puente improvisado construido con guadua y alambres por comunidades campesinas de las veredas El Guácimo (municipio de Patía) y El Charco (municipio de Bolívar), dejando en total vulnerabilidad a decenas de estudiantes que deben cruzar el afluente diariamente para asistir a sus escuelas.
Desde hace años, los habitantes de esta región olvidada han buscado soluciones ante la ausencia de infraestructura vial segura. Sin embargo, ante la falta de apoyo institucional, decidieron construir con sus propios medios un paso peatonal rudimentario que conectaba las dos veredas. Hoy, esa estructura ha sido arrasada por las aguas del Guachicono, dejando a niños, niñas y adultos mayores expuestos a un altísimo riesgo.
“Los niños cruzan haciendo equilibrio entre guaduas fracturadas y cables oxidados. Un resbalón puede significar una tragedia, porque el río baja con fuerza y hay rocas enormes”, afirma uno de los líderes comunitarios del sector, quien denuncia que la situación ha sido puesta en conocimiento de las administraciones municipales sin obtener respuesta efectiva.
La falta de un puente adecuado no solo afecta el derecho a la educación, sino también el acceso a servicios básicos como salud, mercados y transporte, generando un aislamiento alarmante de estas comunidades rurales.
Frente a esta crítica situación, las comunidades hacen un llamado urgente a las alcaldías de Patía y Bolívar para que unifiquen esfuerzos y gestionen ante la Gobernación del Cauca y el Gobierno Nacional los recursos necesarios para la construcción de un viaducto que garantice la movilidad segura y digna de los habitantes de esta zona del sur del departamento.
“El Estado no puede seguir ignorando a estas comunidades. Se necesita una respuesta estructural, no pañitos de agua tibia”, concluyen los habitantes.
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