El Papa León XIV reiteró este domingo 28 de junio su cercanía y solidaridad con el pueblo venezolano, duramente golpeado por el doble terremoto del pasado 24 de junio que afectó principalmente al estado costero de La Guaira. Al término del rezo del Ángelus desde la Plaza de San Pedro en el Vaticano, el Pontífice elevó una oración por los fallecidos, renovó su cercanía espiritual a las familias de las víctimas y expresó su gratitud hacia los socorristas que trabajan sin descanso entre los escombros.
«Deseo expresar mi cercanía a las hermanas y hermanos venezolanos afectados por los recientes terremotos que provocaron numerosas víctimas y heridos, así como ingentes daños materiales. Mientras ruego al Señor por el eterno descanso de los fallecidos, renuevo mi cercanía espiritual a sus familiares, a los lesionados y a quienes han sido golpeados por esta tragedia», afirmó el Pontífice, hablando en español.
León XIV manifestó también su gratitud y aliento hacia quienes trabajan con generosidad en las labores de búsqueda y asistencia a las víctimas.
El pronunciamiento del Papa en el Ángelus no fue el único gesto de solidaridad vaticana con Venezuela en los últimos días. La víspera, al término de los trabajos del Consistorio extraordinario con los cardenales de todo el mundo, León XIV expresó la solidaridad suya y de todo el Colegio Cardenalicio con la población venezolana: «Antes de pasar a la reflexión final deseo expresar nuestra solidaridad, la mía y la de todo el Colegio Cardenalicio, con la población de Venezuela, duramente afectada por el violento terremoto de estos días. Aseguramos nuestras oraciones por las víctimas, por sus familias y por todos aquellos que sufren las consecuencias de esta tragedia. Encomendamos también al Señor a todos aquellos que participan en las labores de socorro y pedimos que no falte la solidaridad de la comunidad internacional hacia esa querida nación».
El pasado 25 de junio, León XIV también envió una primera ayuda económica a Venezuela a través de la Limosnería Apostólica, por un monto de 100.000 euros, cifra acordada tras mantener contactos con el nuncio apostólico en el país, monseñor Alberto Ortega Martín, y con el arzobispo de Caracas, monseñor Raúl Biord Castillo.
El balance de la tragedia sigue siendo devastador. El presidente del Parlamento de Venezuela, Jorge Rodríguez, indicó este sábado que han fallecido al menos 1.430 personas tras el doble terremoto, mientras que 3.238 se encuentran heridas y 3.142 familias quedaron damnificadas. Los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 causaron daños cuantiosos en viviendas y comercios, especialmente en el estado de La Guaira y en otras zonas del norte del país.
Veinticinco equipos internacionales de búsqueda, rescate y atención médica, integrados por más de mil especialistas, se han desplegado en el país, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas, OCHA. Entre ellos se encuentra el equipo colombiano USAR COL-1, integrado por 63 profesionales y cuatro binomios caninos, que opera en La Guaira y que este sábado logró establecer contacto con un menor de 11 años atrapado en un edificio colapsado.
Ante la magnitud de la tragedia, la Conferencia Episcopal Venezolana convocó para este domingo 28 de junio una Jornada de Oración por las víctimas, los heridos, las familias y las comunidades afectadas por los terremotos, «para que la oración compartida sea un bálsamo que mitigue las angustias y encienda la esperanza en cada hermano y hermana que sufre». Los obispos expresaron su solidaridad especial con los habitantes de las zonas más afectadas en Caracas, La Guaira, Puerto Cabello, Morón, Tucacas y demás regiones impactadas, «donde el dolor y la incertidumbre se hacen sentir con mayor fuerza».
La respuesta internacional ante la tragedia venezolana continúa creciendo, con gobiernos, organismos humanitarios y la Iglesia Católica sumando esfuerzos para atender a las miles de familias damnificadas y apoyar las labores de rescate en una de las catástrofes naturales más graves que ha vivido Venezuela en las últimas décadas.


