Uniformados de la Seccional de Tránsito y Transporte convirtieron una iniciativa comunitaria en una jornada de esperanza: entregaron bicicletas nuevas y recuperadas, kits escolares y detalles personalizados a 18 niños de una escuela rural del municipio de Yacuanquer, demostrando que el servicio policial también transforma vidas más allá de los controles viales.
Yacuanquer – Nariño. En una vereda escondida entre las montañas de Nariño, un grupo de policías de la Seccional de Tránsito y Transporte decidió que su labor podía ir más allá de los controles viales.
Durante sus recorridos preventivos conocieron la historia de 18 niños de una escuela rural, quienes a diario enfrentaban largos trayectos para llegar al aula, algunos caminando, otros en bicicletas deterioradas, y varios sin la posibilidad de tener una.
Motivados por estas realidades, los uniformados organizaron rifas, recolectas y actividades con la comunidad. Gracias al apoyo de vecinos y donantes anónimos, lograron reconstruir bicicletas dañadas, comprar otras nuevas y entregarlas una a una a los pequeños, devolviéndoles no solo un medio de transporte, sino una dosis renovada de ilusión.
La jornada también incluyó entrega de kits escolares, ropa y detalles personalizados. Uno de los momentos más emotivos fue la entrega de un castillo de princesa a una niña con discapacidad física que no puede montar bicicleta, gesto que convirtió la actividad en una verdadera celebración de empatía.
Esta iniciativa demostró que, entre trochas y montañas, el servicio policial también se escribe con solidaridad. Cuando la institución y la comunidad se unen, los caminos se transforman y se llenan de nuevas oportunidades.


