Hoy se cumplen 16 días de movilización pacífica por parte de transportadores, comunidades y usuarios de la vía Panamericana en el sector del peaje El Bordo, en La Depresión, al sur del departamento del Cauca. Esta jornada de protesta ha surgido como un clamor colectivo por el mal estado de la vía internacional, cuyos baches y deterioro han causado accidentes, daños a los vehículos y un grave riesgo para la vida de quienes transitan por esta arteria clave del suroccidente colombiano.
Lejos de limitarse a una manifestación de inconformidad, los movilizados han decidido ir más allá y dar ejemplo de compromiso social. Este domingo iniciaron la instalación de luminarias solares en el sector del peaje, una acción simbólica pero contundente para evidenciar que, mientras el Estado y los concesionarios no actúan, el pueblo sí lo hace.
“Esta es la primera de 10 lámparas solares que instalaremos en el sector. Lo hacemos por la seguridad de todos, porque en 30 años el consorcio que administra el peaje no le ha entregado ni una aguja a esta comunidad”, señalaron los voceros del movimiento.
La iniciativa cuenta con el respaldo total del gremio transportador, uno de los más afectados por el abandono estatal en la vía Panamericana, y ha sido recibida con gratitud por los habitantes del sector, quienes por años han sido testigos del lucro millonario que genera el peaje sin que haya una verdadera retribución social.
“Estamos aquí con la comunidad, instalando esta luminaria como lo prometimos. Porque la seguridad vial no es solo responsabilidad de quienes protestamos, sino de quienes han tenido el deber de cumplir y no lo han hecho”, añadieron los líderes del movimiento.
Los manifestantes hicieron un fuerte llamado al Instituto Nacional de Vías – Invías para que, cuando se les devuelva el control del peaje, asuman la responsabilidad social que por ley les corresponde, y reparen décadas de abandono. “Después de 30 años de silencio, es hora de que devuelvan los derechos a las comunidades aledañas”, concluyeron.
Con esta acción, los movilizados no solo iluminan el camino, sino que encienden la esperanza de una ciudadanía que exige justicia vial, inversión en infraestructura y respeto por los territorios.
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