«Sé lo que se siente ser una promesa, incluyendo una promesa incumplida. El mayor desperdicio del fútbol: yo. Me gusta esa palabra porque estoy obsesionado con desperdiciar mi vida. Estoy bien asÃ, en un desperdicio frenético. Disfruto de este estigma.
No tomo drogas, como intentan demostrar. No me gusta el crimen, aunque podrÃa haberlo hecho. No voy a discotecas. Siempre voy al mismo lugar de mi barrio. Bebo cada dos dÃas, sÃ. Y los otros dÃas también. Bebo porque no es fácil ser una promesa que sigue en deuda.
Me llaman Emperador. Un tipo que dejó la favela para recibir el apodo de Emperador en Europa. ¿Cómo se explica? No lo entendà hasta hoy.
Lo único que busco en Vila Cruzeiro es paz. Aquà camino descalzo y sin camiseta, sólo con pantalones cortos. Juego al dominó, me siento en la acera, recuerdo mi infancia, escucho música, bailo con mis amigos y duermo en el suelo. Sólo quiero estar en paz y recordar mi esencia.
Es mi lugar. Aquà me respetan verdaderamente. Veo a mi padre en cada uno de estos callejones».
Vistas de la Noticia: 856


