El Servicio Geológico Colombiano (SGC) ha emitido un comunicado importante respecto al volcán Puracé, que ha regresado al estado de alerta amarilla a partir del jueves 22 de enero. Este cambio en el nivel de alerta se produce tras un periodo de alerta naranja, el cual se instauró debido a un aumento significativo en la actividad del volcán desde el 29 de noviembre de 2025. La decisión de regresar a un nivel de alerta más bajo fue confirmada por Jaime Raigosa, coordinador del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Popayán, quien compartió detalles sobre los parámetros técnicos que fundamentan esta evaluación.
Un análisis exhaustivo permitió identificar cinco indicadores clave que evidencian una notable disminución de la actividad volcánica en el Puracé. En primer lugar, Raigosa mencionó la reducción significativa de las emisiones de ceniza. Durante el mes de diciembre, estas emisiones habían alcanzado niveles alarmantes, pero se han observado cambios favorables desde el 6 de enero, donde tanto la frecuencia como la intensidad de las emisiones han disminuido considerablemente.
Otro aspecto relevante que respaldó el descenso en el nivel de alerta fue la energía sísmica registrada. Se observó un aumento en los sismos de fluidos dentro del volcán el 27 de diciembre; sin embargo, desde entonces, esta energía ha mostrado una tendencia a la baja y se ha mantenido estable en los días recientes. Esta estabilidad es crucial para la seguridad de las comunidades cercanas, ya que sugiere que el volcán está entrando en un estado más manejable respecto a sus actividades internas.
Además, el SGC destacó la disminución en la emisión de dióxido de azufre. Este gas, cuya concentración había aumentado a inicios de diciembre, ha presentado valores menores y estables en las semanas recientes, lo que indica una reducción de riesgo para los ecosistemas y poblaciones adyacentes. La gestión de estos gases es vital, ya que pueden tener impactos nocivos tanto en la salud pública como en el medio ambiente.
Otro indicador favorable fue la reducción de la anomalía térmica en el cráter del volcán. Durante diciembre, esta anomalía había registrado niveles elevados, lo que sugería un incremento en la actividad interna. Sin embargo, desde el 12 de enero no se han detectado anomalías térmicas significativas, lo que proporciona un alivio considerable respecto a la actividad volcánica en la zona.
Los datos sobre la deformación superficial del volcán también reflejan un comportamiento similar al registrado antes de la alerta naranja. Este tipo de información es fundamental para predecir y gestionar cualquier actividad futura, ya que puede ser un indicativo de nuevas erupciones o cambios en el estado del volcán.
Durante el periodo de alerta naranja, el SGC trabajó de manera colaborativa con diversas entidades y comunidades. Este trabajo articulado incluyó comunicación constante con alcaldías locales, la Gobernación del Cauca y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo, asegurando que la población recibiera información oportuna y precisa sobre la situación del volcán y la gestión de riesgos asociados.
A pesar de la disminución en el nivel de alerta, el SGC ha reiterado la importancia de mantener la precaución. Las autoridades advierten sobre la persistencia de emisiones de gases y otros riesgos asociados al volcán Puracé. Por lo tanto, se aconseja a las comunidades y visitantes que eviten acercarse a la parte alta del volcán, donde el riesgo sigue siendo significativo.
Es imperativo que la ciudadanía reciba información de fuentes confiables. El SGC enfatiza que la mejor manera de mantenerse informado sobre la evolución del volcán Puracé y de otros volcanes activos en el país es a través de sus canales oficiales. Esto garantiza que la información divulgada sea actualizada y precisa, ayudando así a mitigar el riesgo y garantizando la seguridad de todos.
En conclusión, el retorno al estado de alerta amarilla del volcán Puracé es un desarrollo positivo que sugiere una estabilización en su actividad reciente. Sin embargo, la vigilancia y la precaución siguen siendo necesarias. La colaboración entre el SGC, las autoridades locales y las comunidades es crucial para asegurar que las medidas de prevención y respuesta ante emergencias sean efectivas. Mantenerse informado y actuar con cautela son pasos fundamentales para manejar adecuadamente los riesgos volcánicos existentes.


